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viernes, 23 de diciembre de 2011
lunes, 12 de diciembre de 2011
x200más
En x200más proponemos una reflexión conjunta con el público:
Pensar sobre el fin de nuestros días, sobre el derecho de elegir cómo morir.
Proponemos que la gente deje escrito lo que piensa y siente con respecto a su propia muerte.
Sobre la mesa hay papeles y lápices.
Les pedimos que participen escribiendo y que luego peguen sus textos en la pared.
Posteriormente subiremos el material a nuestro blog.
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domingo, 9 de noviembre de 2008
murió mi padre
El 29 de octubre a las 2 o 3 de la mañana, murió mi papá.
El no estaba bien. Estaba muy, muy, muy triste.
El viernes anterior fui a almorzar con él, y ví en su rostro y en su angustia, que se moría.
Estaba desesperado. Le faltaba el aire, y lloraba mucho.
Me dijo que sabia que se moría, faltaba poco.
Estaba sufriendo porque de golpe en pocos meses todos los errores de su vida se le habían plantado de manera contundente, delante de sus narices y no le permitían despedirse con felicidad. Solo sentía culpa y un poco de hastío, porque, según me dijo ese día, no sabia porqué había hecho tantas cosas mal, que ahora se daba cuenta que no había ni siquiera disfrutado de sus picardías.
Papá no pudo aplicar todo lo que predicó.
Eso creo.
Ese día me despendí de él.
Legué a casa y se lo dije a mi hija y a Gustavo.
El lunes amaneció descompuesto y lo internaron.
Cuando lo vi allí entubado, me pareció un desperdicio la vida.
Me enojé mcuho. No vale la pena vivir y ocuparse de cuidar la vida para que la terminemos así, con tanto dolor y mal trato.
No se si realmente la medicina ayuda. Tengo la sensación que la misma medicina que intenta salvarte la vida, es la que te acelera la muerte y para colmo lo hace para el culo.
Otro capítulo esta parte.
Voy a extrañar a mi papá, la vida me dio la oportunidad de reconcilarme con él
de poder quererlo, y de demostrárselo.
Se lo pude decir, lo pude abrazar y despedirme de él con mucho amor.
Espero que a él le haya servido de algo.
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jueves, 15 de mayo de 2008
elegir una muerte sana
No estamos de acuerdo con la prolongación artificial de la vida, no queremos vivir conectados a aparatos.
¿Qué pasará si llega el momento en que ya no podamos valernos por nosotros mismos y estemos postrados en una cama y tengamos que recurrir a un pulmotor o pañales descartables y una enfermera para que nos ayude con todas nuestras funciones primarias?
Esta idea es insoportable.
Es muy difícil pensarnos en esos momentos de nuestras vidas pero debemos hacerlo y discutir ahora que estamos bien.
¿Tenemos el derecho a decidir como morir?
Parte de una buena vida es una muerte digna y sana, no solo para nosotros sino también para los que nos quieren.
Es un punto difícil de pensar hoy, ya que no solo estamos planteando situaciones dolorosas sino ilegales.
Al igual que no deseamos envejecer en una institución geriátrica, tampoco queremos que nos velen en una empresa de pompas fúnebres. Queremos velarnos en nuestro lugar y que sea una reunión como son nuestras reuniones, con bebida y baile. Vamos a festejar que el amigo vivió y murió como quiso.
¿Qué pasará si llega el momento en que ya no podamos valernos por nosotros mismos y estemos postrados en una cama y tengamos que recurrir a un pulmotor o pañales descartables y una enfermera para que nos ayude con todas nuestras funciones primarias?
Esta idea es insoportable.
Es muy difícil pensarnos en esos momentos de nuestras vidas pero debemos hacerlo y discutir ahora que estamos bien.
¿Tenemos el derecho a decidir como morir?
Parte de una buena vida es una muerte digna y sana, no solo para nosotros sino también para los que nos quieren.
Es un punto difícil de pensar hoy, ya que no solo estamos planteando situaciones dolorosas sino ilegales.
Al igual que no deseamos envejecer en una institución geriátrica, tampoco queremos que nos velen en una empresa de pompas fúnebres. Queremos velarnos en nuestro lugar y que sea una reunión como son nuestras reuniones, con bebida y baile. Vamos a festejar que el amigo vivió y murió como quiso.
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